Esta colección está dedicada a los ejercicios que, al equilibrar las desarmonías que luchan en nosotros, nos permiten tomar las riendas de nuestra vida psíquica y espiritual. Somos la culminación de un proceso evolutivo natural ascendente, pero también el punto de partida de un nuevo tipo de evolución. En nuestro interior subyacen todavía inmensas potencialidades que están por desarrollar. En la medida que las despleguemos y dominemos, pasaremos a ser no sólo los dueños de nuestro destino, sino los redentores de la naturaleza. Como nos insinúa San Pablo en su Epístola a los Romanos 8, vers. 15-22:
“… recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar ¡Abbá, Padre! El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios… Pues en ansiosa espera la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios… en la esperanza de ser liberada de la servidumbre de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios… pues sabemos que la creación gime hasta el presente y sufre dolores de parto…”